El canal de TV de la radio de la Universidad de Chile le dedica una nota a la campaña por #librossiniva
El pasado 20 de junio apareció en la edición central de Teletrece una completa nota sobre nuestra campaña.
Video de la entrevista en el canal 24 Horas de TVN a Ana Rodríguez y Marco Antonio Coloma, por la campaña por libros sin IVA.
“Por qué quiero libros sin IVA”, la columna de Ana Rodríguez en The Clinic, pidiendo #librossiniva.
Por qué quiero libros sin IVA
No voy a hablar de cifras: lo que preocupa no es si al quitarle el IVA un libro vaya a costar una luca más o una luca menos. Porque aquí lo que está en juego no es el impacto económico ni tampoco es una idea de élite lectora que buscaría beneficiarse de manera miserable.
Una campaña que pretende movilizar a la ciudadanía lo hace porque sabe que en Chile los valores simbólicos no están puestos donde a la mayoría le parecería lógico, correcto, ideal. Nos movilizamos el año pasado y éste en busca del derecho a una educación pública y de calidad. Nos movilizamos ahora -porque movilizarse no es sólo salir a la calle- porque sabemos que la aplicación del impuesto al libro en 1976, durante la dictadura militar, responde no a razones de recaudación, sino ideológicas. Porque entendemos que el libro es un vehículo de transmisión de conocimientos, ideas y contenidos. Porque, en una república democrática, la cultura es un bien esencial y trascendente que debiera estar al alcance de todos. Porque creemos que eliminar la primera y más simple barrera al acceso a la lectura en el país le entregará una prioridad mayor dentro de las políticas públicas de cultura. Y que ese perjuicio de recaudación será marginal respecto a la inversión en la construcción ideológica de una sociedad más libre. Porque sabemos que la eliminación del IVA a los libros es la primera victoria en las muchas batallas más por el acceso a la cultura, por eso, yo quiero Libros sin IVA.
*Esta columna fue escrita por Ana Rodríguez (@wandarodriguez) y fue publicada en The Clinic el 12 de julio de 2012. Acá Pueden ver la versión impresa.
Un diálogo sobre #librossiniva
El 9 de julio, el diario El Mostrador publicó una columna de Enzo Abbagliati, Gerente de Proyectos Web de la Fundación Democracia y Desarrollo, donde explicitaba sus razones para no adherir a la campaña Libros sin IVA. Al día siguiente, Marco Antonio Coloma respondió a la columna de Abbagliati, mediante el siguiente texto:
Mi amigo Enzo Abbagliati no se aguantó y, con toda claridad y sensatez, publicó su rechazo a la campaña que un grupo de ciudadanos hemos decidido impulsar para eliminar el IVA a los libros en Chile. Enzo fue subdirector de Bibliotecas Públicas y es mucho más que un inquieto parroquiano en los debates en torno a la lectura y las bibliotecas en nuestro país. Sus argumentos son muy atendibles y reflejan, en este caso, una posición similar a la que tienen otros y cuya reacción común puede resumirse así: «eliminar el IVA al libro no es la solución; la solución es otra». Como se ve, coincidimos irremediablemente en que hay un problema. La campaña, sin embargo, no ha propuesto una solución global, sólo ha sugerido un comienzo.
La eliminación del IVA al libro debiera ser la primera pieza de un plan más ambicioso, integral y definitivo de promoción del libro y la lectura. ¿Por qué? Porque, siguiendo el ejemplo de una abrumadora cantidad de países, debiera existir coherencia entre la importancia que le asignamos como sociedad al libro y el tratamiento que tiene éste en nuestro sistema tributario; porque Chile era un país sin IVA al libro hasta 1976 y hay, por tanto, un imperativo ético de saldar una deuda histórica con los valores democráticos; y porque, además, es una medida efectiva para mejorar el acceso al libro y la lectura.
A diferencia de Enzo —que sostiene que esta campaña pareciera ir «en sentido contrario a lo que el país demanda»—, yo creo que está justamente en sintonía con la necesidad de una mejor distribución del acceso a los bienes simbólicos. ¿No es ésa la pelea por una educación pública de calidad?
En lo que sigue voy a comentar punto a punto, y brevemente, cada uno de los argumentos técnicos de Enzo. Comentaré al final su plan B, «con B de biblioteca».
Uno. La afirmación «el precio de los libros no está entre las principales razones que los chilenos esgrimimos para justificar por qué no leemos» no es rigurosa. Lo que es cierto, y de acuerdo a los mismos estudios que Enzo cita, es que entre quienes se declaran no lectores o poco lectores el precio de los libros no es mencionado como una de las principales dificultades de acceso. Insisto: entre no lectores y poco lectores. ¿Cuál es el panorama en el otro grupo, entre los lectores: la gente que tiene el hábito y la costumbre de leer y que tiene una valoración distinta del libro? Uno estudio de la Fundación La Fuente y Adimark indicó que el 84% de los chilenos (sí, esta vez una muestra representativa de todos los lectores) cree que los libros son caros. ¿No es ése un argumento suficiente para demostrar que el precio de los libros en Chile es una dificultad para su acceso? ¿De verdad necesitamos una encuesta para advertirlo?
Dos. Lo que Enzo llama «la obstinada realidad» son, en este caso, cifras de estudios de distintos países que, como lo he mencionado en otra parte, yo sugiero comparar con mucho cuidado. Sostener que el IVA al libro ha sido irrelevante vista la situación medianamente favorable de la lectura en Chile, es desconocer que en este fenómeno y su medición concurren muchísimas variables: calidad de la educación, ingreso per cápita, niveles de salarios, red de bibliotecas públicas, etcétera. Una comparación seria en este sentido sería evaluar los índices de lectura en relación a un conjunto amplio de variables económicas: estoy seguro que en ese ranking Chile aparecería en la parte baja. Por otra parte, cuando señalamos que la mayoría de los países tienen un IVA cero o una IVA diferenciado para el libro, lo que estamos diciendo, «de manera implícita», es que esos países han llegado a un consenso sobre la importancia que tiene el libro en la formación de las personas y han llevado ese consenso a su sistema tributario: hacen un esfuerzo de menor recaudación para mejorar su acceso.
Tres. De acuerdo al Estudio sobre Comportamiento Lector del Centro de Microdatos de la Universidad de Chile, los lectores frecuentes tienen una presencia importante en todos los quintiles: en promedio, uno de cada de dos en el cuarto y quinto quintil; y uno de cada tres en los quintiles primero, segundo y tercero. No es ninguna novedad que a medida que avanzamos en los niveles de ingresos los índices de lectura mejoran, pero lo que muchas veces pasa inadvertido es que los lectores frecuentes no son patrimonio de los sectores medios y altos, como se suele pensar, sino que se reparten en todos los segmentos sociales. Quiero sostener con esto la hipótesis de que el libro está mucho más presente en los hogares chilenos que lo que en general hemos creído. Basta darse una vuelta primero por una librería del Parque Arauco y luego por la calle San Diego para advertir que, con distintos niveles de gasto, las familias chilenas enfrentan la compra de libros. Lo verdaderamente injusto es que buena parte de esas familias estén condenadas a acceder al comercio informal, a libros de segunda mano y a libros piratas. ¿Qué tan regresiva, entonces, puede ser la medida de eliminar el IVA a los libros? ¿De verdad vamos a considerar regresiva esta medida porque favorece también al comprador impulsivo de libros que gasta sendas sumas de dinero todos los meses? Probablemente ese señor sea insignificante para la estadística. Pero, además, ¿qué tan regresiva puede ser una medida que aumentará las asignaciones presupuestarias de bibliotecas públicas y privadas?
Cuatro. Entiendo el asunto de la concentración geográfica de la oferta, pero pedir que la eliminación del IVA al libro solucione este problema es un despropósito. Tendríamos que hacer veinte revoluciones culturales y poner el sistema varias veces de cabeza para que un día veamos florecer librerías en Putre.
Cinco. ¿Por qué el libro y no los alimentos básicos? Muchos sistemas tributarios tienen distintas tasas de gravamen para distintos productos: los bienes que cubren las necesidades más elementales tienden a estar gravados con una tasa menor de impuesto al consumo, justamente para favorecer su circulación. España, por ejemplo, tiene tres tipos de IVA: hiperreducido (4%), reducido (8%) y normal (18%). Los libros y los alimentos básicos están gravados con el IVA del 4%. ¿Cuál es la señal que da el Estado español con esa medida tributaria? Una muy clara: los libros están en el mismo nivel de necesidad que los alimentos básicos. ¿Por qué no podemos tener en Chile un sistema tributario que suponga un IVA reducido para libros, remedios y alimentos básicos? Si podemos buscar alternativas para compensar la menor recaudación fiscal, ¿por qué no?
¿Plan B? Enzo remata su nota diciendo que «hay un plan B. Sí, con B de Biblioteca». A mi juicio, las bibliotecas no son ningún plan alternativo: su fortalecimiento debiese ser parte importante de cualquier programa de fomento del libro y la lectura. Pero, ¿cuál es la realidad de las bibliotecas públicas en Chile? Según el citado Estudio de Comportamiento Lector, sólo el 15% de la población asistió el último año a una biblioteca. Ese mismo estudio señala que el 35% de las personas compra los libros que lee, 29% los pide prestado a amigos y familiares y sólo el 11% accede a ellos a través de una biblioteca. Esto demuestra no sólo que en el ámbito de las bibliotecas públicas hay mucho por hacer, sino que el principal medio de acceso a los libros es el mercado. ¿Por qué no implementar una medida probada, que convoca amplios consensos, y que justamente favorece el acceso a los libros a través del mercado?
Se trata —tal como lo hablaba esta tarde con mi amigo Miguelángel Sánchez— de democratizar una experiencia de lectura más plena, que ni la mejor biblioteca pública puede entregar: aquella experiencia en la que tenemos derecho a ser curadores de nuestra propia biblioteca, heredarla a nuestros hijos, tomar un libro a la hora que queramos, rayarlo, subrayarlo, prestarlo, regalarlo o incluso abandonarlo. Los libros sin IVA son un punto de partida.
*el 11 de julio, El Mostrador publicó una nueva réplica de Enzo Abbagliati al artículo de Marco Antonio Coloma, que pueden leer acá.
La campaña Libros sin IVA ha sido exitosa en capturar el valor simbólico que encierra su lema, sabiendo apelar a ese ethos indignado que en el último tiempo las desigualdades en Chile han masificado, pero para un grupo significativo de nuestra población, el más necesitado en este ámbito, los que están en los primeros quintiles de ingreso, su beneficio será casi nulo.
Reducción del IVA a los libros
Señor director:
En el marco de la reforma tributaria que se discute en el Congreso, un grupo de ciudadanos organizamos una campaña para instalar el debate sobre la reducción del impuesto a los libros. La iniciativa ha recolectado miles de firmas en el sitio web www.librossiniva.cl
Chile tiene uno de los IVA al libro más altos del mundo. La abrumadora mayoría de los países en América Latina no grava con impuesto los libros. La norma en Europa, en esta materia es el IVA diferenciado. Todos estos países están de acuerdo en una cosa: el libro no es un producto cualquiera, tiene externalidades positivas difíciles de cuantificar y en el soporte que sea sigue siendo uno de los principales vehículos del conocimiento, entretención, formación de capital humano y ayuda a construir una ciudadanía reflexiva e inclusiva.
Recientemente, un estudio de la Universidad de Chile demostró que los niveles de lectura tienen un correlato positivo con los ingresos: las personas que leen más tienen posibilidades de mejorar sus salarios y su calidad de vida. Por lo tanto tenemos el deber y compromiso ético de elevar los niveles de lectura y democratizar el acceso al libro.
Sabemos que la eliminación del impuesto al libro no cambiará el panorama de la noche a la mañana, pero tendrá efectos positivos en el mediano y largo plazo. Chile tiene la oportunidad de ir un paso más allá de los discursos que históricamente han prometido colocar la cultura “en el centro del desarrollo”. La eliminación del IVA al libro sería una señal fuerte y convincente hacia una ciudadanía que quiere priorizar la educación de calidad y la formación de capital humano.
Marco Antonio Coloma
(Carta al director publicada en La Tercera y El Mercurio 6 de julio de 2012)
Basta de IVA a la Literatura
Por el bien de los lectores y de los autores...NO MAS IVA EN LOS LIBROS
Carolina Urrejola, Blanca Lewin, Elisa Zulueta, Álvaro Escobar, Alejandro Zambra, Pablo Simonetti y Jani Dueñas, los rostros de nuestro video por libros sin IVA en Chile.
Apoya la campaña con tu firma en www.librossiniva.cl
Libros sin IVA es una campaña ciudadana que busca instalar en la agenda pública la necesidad de eliminar el IVA del 19% que grava a los libros en Chile. La discusión sobre la reforma tributaria presentada por el Ejecutivo, y que se debate actualmente en el Congreso, es un oportunidad que abre un espacio para considerar y avanzar en esta emblemática demanda.
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